24 de abril de 2026

“MÁS ALTO QUE LA RABIA: MUJERES QUE CAMBIAN LA HISTORIA”

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Cada año, cuando llega el 8 de marzo, vuelve la misma conversación: ¿Es un día para felicitar? ¿Es un día para conmemorar? ¿Es un día para celebrar o para recordar las luchas que aún faltan?

Y en medio de ese debate, muchas veces terminamos discutiendo entre nosotras mismas.

He escuchado argumentos válidos en ambos lados, hay quienes consideran que felicitar es minimizar la lucha histórica, hay quienes creen que celebrar la fuerza de ser mujer también es un acto de reconocimiento.

Tal vez la respuesta no está en elegir un solo lado, tal vez está en entender que pueden coexistir ambas cosas, podemos conmemorar la historia, las luchas, las injusticias que todavía existen, pero también podemos celebrar la fuerza, el talento, la resiliencia y la capacidad transformadora de las mujeres.

No necesitamos dividirnos por eso, no necesitamos imponer una sola forma de vivir este día, podemos respetar las miradas distintas y construir desde ahí, porque si algo necesita el mundo hoy no es más confrontación entre mujeres, es más conciencia, más preparación y más liderazgo femenino capaz de generar cambios reales.

La realidad duele muchas veces, hay historias que indignan, cifras que preocupan, situaciones que despiertan enojo y frustración, y ese sentimiento es comprensible, el enojo también puede ser una energía poderosa, pero el verdadero cambio ocurre cuando esa energía se transforma en inteligencia, en preparación y en acción estratégica.

La historia no cambia sólo con gritos, cambia cuando las mujeres se preparan, se educan, toman decisiones, construyen empresas, lideran organizaciones, influyen en comunidades y participan en los espacios donde se toman las decisiones importantes. El cambio profundo ocurre cuando dejamos de reaccionar únicamente desde la emoción y empezamos a actuar desde la conciencia y la estrategia.

Necesitamos más mujeres ocupando lugares donde se diseñan soluciones, más mujeres formando a otras mujeres, más mujeres generando valor económico, social y humano, porque cuando una mujer se fortalece, rara vez avanza sola, casi siempre abre camino para otras.

Por eso, más allá de la discusión sobre cómo debemos vivir el 8 de marzo, quizá la conversación más importante es otra: ¿Qué tipo de mujeres queremos ser en este momento de la historia? Mujeres que reaccionan o mujeres que transforman.

Si queremos convertirnos en verdaderas catalizadoras de cambio, hay atributos que se vuelven indispensables:

1. Conciencia Entender la realidad, pero también entender nuestro poder para influir en ella.

2. Preparación La educación, el conocimiento y la formación siguen siendo las herramientas más poderosas para abrir puertas y generar impacto.

3. Inteligencia emocional Saber canalizar la frustración y convertirla en acciones que construyan en lugar de destruir.

4. Colaboración Las mujeres avanzamos más rápido cuando dejamos de competir entre nosotras y empezamos a construir redes de apoyo y crecimiento.

5. Valentía con propósito La valentía no es sólo alzar la voz; también es tomar decisiones difíciles, sostener convicciones y trabajar todos los días por un futuro mejor.

El mundo necesita mujeres fuertes, sí, pero también necesita mujeres preparadas, conscientes y estratégicas, mujeres que no sólo protesten la historia que les tocó vivir, sino que se atrevan a escribir una nueva, porque el verdadero poder femenino no está solo en resistir, está en transformar.

Y en ese camino hay algo que no podemos perder de vista: el respeto entre nosotras. No todas pensamos igual, no todas vivimos las mismas realidades, no todas elegimos las mismas formas de alzar la voz y está bien.

La verdadera fuerza de las mujeres no está en uniformarnos, sino en aprender a convivir con nuestras diferencias sin descalificarnos, en entender que cada mujer está librando sus propias batallas, construyendo sus propias respuestas y encontrando su propia manera de contribuir.

El cambio que el mundo necesita no nacerá de mujeres enfrentadas entre sí, sino de mujeres capaces de escucharse, respetarse y reconocerse incluso cuando no coinciden en todo.

Porque cuando una mujer respeta la voz de otra mujer, aunque piense distinto, está haciendo algo profundamente revolucionario: está construyendo un espacio donde todas pueden crecer y quizás ese sea el verdadero desafío de nuestra generación: no sólo abrir más puertas para las mujeres, sino aprender a caminar juntas a través de ellas, con inteligencia, con preparación, con respeto y siempre, con intención.

“El futuro no pertenecerá a las mujeres que solo reaccionen a la historia, sino a aquellas que se preparen para escribirla.”


Laura Niebla

Escrito por

Laura Niebla

"Laura Niebla es una profesional con más de 20 años de experiencia en dirección comercial, relaciones institucionales, desarrollo empresarial y liderazgo estratégico. A lo largo de su trayectoria, ha construido una carrera enfocada en el poder de la comunicación, las conexiones auténticas y el desarrollo de relaciones de alto valor. Especialista en comunicación estratégica, networking ejecutivo, liderazgo consciente y desarrollo de talento, integra una visión humana y creativa con un enfoque empresarial orientado a resultados, impacto y crecimiento sostenible. Es cofundadora de Lola Partners, una firma enfocada en conectar personas, ideas y oportunidades a través de estrategias de comunicación, relaciones públicas, networking y vinculación estratégica, impulsando alianzas con propósito y crecimiento colaborativo. Actualmente se desempeña como Directora Comercial y de Relaciones Institucionales en CEDEM - Centro de Dueñez Empresaria, posición que ocupa desde 2002, liderando iniciativas de vinculación institucional, desarrollo comercial y alianzas estratégicas de alto impacto. Es conferencista, autora de la columna Con Intención y Coach de Transformación Personal y Empresarial (Life Coach), desde donde impulsa conversaciones sobre autenticidad, liderazgo humano, inteligencia emocional y el valor de construir una vida y una carrera con propósito. Además, participa como miembro de Consejos Consultivos y Comités Ejecutivos de diversas empresas y organizaciones de la sociedad civil, aportando una visión estratégica centrada en las personas, la comunicación y el crecimiento consciente."

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